Yo Trabajé para el Crimen Organizado

Era 2006, y yo estaba buscando cómo engordar la cartera para poder irme de vacaciones con la increìble Yohanna, una amiga que es casi mi hermana, allá al DF y de ahí a donde se nos antojara. Así que busqué un empleo de medio tiempo para sumarlo al de tiempo completo y que me fuera fácil dejar. Me compré el periódico, me senté a comer en un centro comercial y busqué. Casi todos los anuncios eran de vendedores, de empleadas de costura en una maquila, o de carreras que no podían tener que ver con la mía, o en su defecto que exigían horario completo por menos sueldo del que ya tenía.

Mis vacaciones tenían que ser al menos así de épicas. Pero sin playa, me zurran las playas.

Pero hallé un anuncio peculiar: trabajaba donde yo quisiera, el chiste era nada más saber inglés y poder entregar a diario, de lunes a viernes, un texto de una cuartilla en el que se estuviera promocionando un producto en turno. Hablé al número especificado en el periódico, y me respondieron que tenía el número equivocado, que ese era un número privado. Ni modo, pensé. A ver si mañana publican bien el número.

No tuve que esperar tanto. Al celular me llegó un mensaje disculpándose por la confusión, y que si podía mejor comunicarme a cierto número que no estaba en el diario. Marqué, y me citaron al día siguiente en una dirección que entonces era una de las pocas casas terminadas de un desarrollo habitacional bastante extenso, no menos de 10 hectáreas de pura casa clonada y vialidades estrechas. Ya saben, no diré nombre del lugar. Pues me pareció perfecto, así es que ahí me tienen en la entrevista.

Aunque sea de velador.

De inicio, los entrevistadores eran los mismos dueños de esta empresa cuyo nombre no he de decir, aunque ya ni existe, me pidieron saber qué me motivaba a tomar ese trabajo, les dije que tomarme una semana y media de vacaciones en un lugar desconocido con una amiga preciosa, y me dijeron que llenara una cuartilla hablando de, precisamente, mis últimas vacaciones. Eso hice, llené el texto de referencias agudas, bromas sutiles, ironías inocentes y dejando ver que no era yo ningún pendejo. Les cayó bien, y me dijeron que si podría hacer unos textos promocionando bicicletas. Sure, I can do that. ¿Y publicitando muebles? Of course, in fact I like furniture design a lot. Muy bien. Entonces ¿tienes algún límite que nos quieras hacer saber en cuanto a qué podrías tener como tema y qué preferirías no vender?

Eso me sacó un poco de onda. Supuse que iba a acabar reseñando DVDs de pornografía o algo así, pero les dije que no había problemas y que yo podría escribir a profuso detalle lo necesario para vender un producto. Eso les gustó, y me dijeron que me podían pagar hasta 5000 mensuales si me comprometía a darles un límite de 15 textos de una cuartilla a la semana. Que no tenía más que enviarlos a su correo y que cada semana me presentara a cobrar ahí mismo.

 

Pues a mi correo llegó información. Muchos datos, muchos links, mucha imagen. De ahí tenía que extraer los rollos vendedores. Y no lo vi mal, hasta que abrí los zips y vi que era todo información sobre agentes opiáceos. Desde dosificaciones, formas de consumo, países de origen, cerca de 70 variedades de amapola con sus nombres científicos y las sutiles diferencias de sus alcaloides específicos, los modos de preparación, tiempos de entrega según el origen del producto y recomendaciones para el consumidor casual, el adicto acérrimo y el VIP que podía pagarse unos gramos o unos kilos de extracto de una semilla tan depurada y tan bien mejorada por cruzas de otras variedades que parecía que te estaban ofertando algo tan cabrón, prohibido y caro como una noche con Miss Teen USA, y sin condòn.

Estaba en un dilema. Opiamente.

Al principio pensé que era solamente uno de muchos productos, seguramente legales lo otros, de una gama enorme de importaciones y exportaciones que manejaba la empresa. Así que las dos primeras semanas cumplí enviando los textos, pero ya no sabía si estaría muy ofensivo o muy pendejo preguntarles si en efecto eran traficantes de droga que enviaban mis textos a una lista secreta de contactos de correo siempre en crecimiento y rotación para que eligieran cuál sería su veneno de la semana.

A la tercera semana mejor les avisé que ya no podía trabajar con ellos porque me iba a ausentar de la ciudad un tiempo, por una oportunidad fake de trabajo en, esteee, Hidalgo. Me dijeron con toda amabilidad que borrara toda la información, que sacara otra cuenta de correo y les diera la contraseña de la mía, previamente vaciada, porque ellos estaban interesados en conservarla (ahí perdí mi cuenta de saiyanpower@********.com), y que como todavía no firmaba contrato, fuera a dejar mis datos sompletos por si se ofrecía nuevamente contactarme, y en ese momento me darían mi cheque.

Primer trabajo del que me fui sin verme así.

Sobra decir que abandoné la cuenta sin darles nada, cambié mi celular, no me presenté a cobrar ni a dejarles el resto de mis datos, y no me volvieron a contactar. De todos modos me acabé yendo una semana y días con Yohanna a pasárnosla bien, aunque tuve que esperar muchos meses más que los originalmente planeados. Y estuve meses mirando sobre mi hombro, preocupado de que fuera yo, por mis pocas semanas de contacto, un cabo suelto que sabía demasiado como para dejarlo ir sin al menos una pierna rota en advertencia de mordaza.

12 comentarios

Archivado bajo Biografías, General, off topic

12 Respuestas a “Yo Trabajé para el Crimen Organizado

  1. Chale verte, ojalá y hubiera sido el tipo de mafia como en los simpson.

  2. Vertebreaker

    Ojalá. Y también hubiera querido estar de DJ en un antro de teiboleras, pero eso no es de medio tiempo en realidad.😄

  3. Manguito

    No manches Verte ja ja ja la libraste! a la otra mejor hacemos la vaquita, a mí me da una desconfianza andar buscando chamba por cuestiones de periódico o hasta Internet, no sé, eso de proporcionar TODOS tus datos es algo que puede ayudar a que te den un sustito, quizá lo digo por experiencia pero es algo complicado, aunque no hay de otra.
    Saludos manito🙂

  4. Wukong

    Wow, que heavy, que salve.

  5. Jajajaja. Lo que saqué de bueno de esa experiencia es no confiar en la empresa para la que trabajes (sí, otra vez), y no meterme en nada de lo que no me pueda zafar fácilmente. Por otro lado, su modelo de negocios era excelente.😄

  6. Está cabrón el pedo y de película. ¿De qué cártel serían? No espera, mejor no me digas, no quiero saber nada, no vaya siendo la de malas, eh… yo ni comento en este blog, llegue por error… qué es nippix? Soy solo una máquina tira-spam métanse a http://www.gangbangteachers.com

  7. Aila

    ¡Que impresión! Menos mal que te saliste a buen tiempo, pero está muy interesante todo eso de los trabajos que son solo ganchos para cosas raras, a mi me pasó que caí en un lugar donde solo te lavan el coco con sueños de grandeza y terminas vendiendo perfumes y pagando anuncios del periodico para captar más incautos. Lo bueno es que en apestan.com pude leer esoa tiempo y ya no presentarme a la “capacitación” cocowash.

  8. 1nk123

    Uf! Si estuvo medio intenso y creo que hiciste bien al poner pies en polvorosa. Por cierto ¿si tenían muchos “productos” que ofrecer?

  9. Es mejor no creer en nada que parezca demasiado bueno, creo. Ni siquiera si parece medianamente bueno pero choca contra el sentido común. Y aunque tenían demasiados productos, tampoco es bueno comprarles, acabas igual o peor que trabajando para ellos. :S

  10. por fin te encontramos saiyanpower…

    yo quiero un trabajo de esos…😦

  11. ¿Y a eso le llamas ^trabajar” para el crimen organizado? Que suerte que te hayan dejado ir tan fácilmente y hecho una entrevista. Y que extraño que los que te contrataron lo hayan hecho por medio del periódico, que inocentes que no hayan solicitado el trabajo por conexiones personales dentro de la “organización”…si resulta apantallante para lectores de blog, para mi (sin ofender) creo que nada mas te quieres subir al tren de ^elcapo-reinadelsur-narcoeschido” que muchos sueñan vivir pero que no tienen la mínima idea de lo que es.

  12. Interesante, aunque parezca un poco fantástica esta historia. Si lo haz acabado bien me alegro. De todos modos, he disfrutado un montón con la lectura.

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