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Yo Trabajé para el Crimen Organizado

Era 2006, y yo estaba buscando cómo engordar la cartera para poder irme de vacaciones con la increìble Yohanna, una amiga que es casi mi hermana, allá al DF y de ahí a donde se nos antojara. Así que busqué un empleo de medio tiempo para sumarlo al de tiempo completo y que me fuera fácil dejar. Me compré el periódico, me senté a comer en un centro comercial y busqué. Casi todos los anuncios eran de vendedores, de empleadas de costura en una maquila, o de carreras que no podían tener que ver con la mía, o en su defecto que exigían horario completo por menos sueldo del que ya tenía.

Mis vacaciones tenían que ser al menos así de épicas. Pero sin playa, me zurran las playas.

Pero hallé un anuncio peculiar: trabajaba donde yo quisiera, el chiste era nada más saber inglés y poder entregar a diario, de lunes a viernes, un texto de una cuartilla en el que se estuviera promocionando un producto en turno. Hablé al número especificado en el periódico, y me respondieron que tenía el número equivocado, que ese era un número privado. Ni modo, pensé. A ver si mañana publican bien el número.

No tuve que esperar tanto. Al celular me llegó un mensaje disculpándose por la confusión, y que si podía mejor comunicarme a cierto número que no estaba en el diario. Marqué, y me citaron al día siguiente en una dirección que entonces era una de las pocas casas terminadas de un desarrollo habitacional bastante extenso, no menos de 10 hectáreas de pura casa clonada y vialidades estrechas. Ya saben, no diré nombre del lugar. Pues me pareció perfecto, así es que ahí me tienen en la entrevista.

Aunque sea de velador.

De inicio, los entrevistadores eran los mismos dueños de esta empresa cuyo nombre no he de decir, aunque ya ni existe, me pidieron saber qué me motivaba a tomar ese trabajo, les dije que tomarme una semana y media de vacaciones en un lugar desconocido con una amiga preciosa, y me dijeron que llenara una cuartilla hablando de, precisamente, mis últimas vacaciones. Eso hice, llené el texto de referencias agudas, bromas sutiles, ironías inocentes y dejando ver que no era yo ningún pendejo. Les cayó bien, y me dijeron que si podría hacer unos textos promocionando bicicletas. Sure, I can do that. ¿Y publicitando muebles? Of course, in fact I like furniture design a lot. Muy bien. Entonces ¿tienes algún límite que nos quieras hacer saber en cuanto a qué podrías tener como tema y qué preferirías no vender?

Eso me sacó un poco de onda. Supuse que iba a acabar reseñando DVDs de pornografía o algo así, pero les dije que no había problemas y que yo podría escribir a profuso detalle lo necesario para vender un producto. Eso les gustó, y me dijeron que me podían pagar hasta 5000 mensuales si me comprometía a darles un límite de 15 textos de una cuartilla a la semana. Que no tenía más que enviarlos a su correo y que cada semana me presentara a cobrar ahí mismo.

 

Pues a mi correo llegó información. Muchos datos, muchos links, mucha imagen. De ahí tenía que extraer los rollos vendedores. Y no lo vi mal, hasta que abrí los zips y vi que era todo información sobre agentes opiáceos. Desde dosificaciones, formas de consumo, países de origen, cerca de 70 variedades de amapola con sus nombres científicos y las sutiles diferencias de sus alcaloides específicos, los modos de preparación, tiempos de entrega según el origen del producto y recomendaciones para el consumidor casual, el adicto acérrimo y el VIP que podía pagarse unos gramos o unos kilos de extracto de una semilla tan depurada y tan bien mejorada por cruzas de otras variedades que parecía que te estaban ofertando algo tan cabrón, prohibido y caro como una noche con Miss Teen USA, y sin condòn.

Estaba en un dilema. Opiamente.

Al principio pensé que era solamente uno de muchos productos, seguramente legales lo otros, de una gama enorme de importaciones y exportaciones que manejaba la empresa. Así que las dos primeras semanas cumplí enviando los textos, pero ya no sabía si estaría muy ofensivo o muy pendejo preguntarles si en efecto eran traficantes de droga que enviaban mis textos a una lista secreta de contactos de correo siempre en crecimiento y rotación para que eligieran cuál sería su veneno de la semana.

A la tercera semana mejor les avisé que ya no podía trabajar con ellos porque me iba a ausentar de la ciudad un tiempo, por una oportunidad fake de trabajo en, esteee, Hidalgo. Me dijeron con toda amabilidad que borrara toda la información, que sacara otra cuenta de correo y les diera la contraseña de la mía, previamente vaciada, porque ellos estaban interesados en conservarla (ahí perdí mi cuenta de saiyanpower@********.com), y que como todavía no firmaba contrato, fuera a dejar mis datos sompletos por si se ofrecía nuevamente contactarme, y en ese momento me darían mi cheque.

Primer trabajo del que me fui sin verme así.

Sobra decir que abandoné la cuenta sin darles nada, cambié mi celular, no me presenté a cobrar ni a dejarles el resto de mis datos, y no me volvieron a contactar. De todos modos me acabé yendo una semana y días con Yohanna a pasárnosla bien, aunque tuve que esperar muchos meses más que los originalmente planeados. Y estuve meses mirando sobre mi hombro, preocupado de que fuera yo, por mis pocas semanas de contacto, un cabo suelto que sabía demasiado como para dejarlo ir sin al menos una pierna rota en advertencia de mordaza.

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Omar Caxevil: Tiffy redux

Es de hombres bien nacidos aceptar los errores propios. Saber cuándo se ha metido la pata y aceptarlo con sus consecuencias. Tragarse el orgullo y decir “Así es, México, atravesé un límite que no debí, lo sabes y lo sé.” Se necesitan años para forjar una reputación que puede caer en segundos ante la revelación de nuestros más viles secretos y nuestras vergüenzas más amargas.
Macho, macho man
Pero eso no me pasó a mí, sino a nuestro bien recordado Omar Caxevil, a quien recordamos este año conmemorando la muerte de su alter ego, Tiffy Lime, la japonesita con familia en China que vivía en Veracruz y se fue a fijar en un chango subhumano, ni siquiera en un lanchero, como el amor de su vida.
Ok, ya sabemos que eso nunca sucedió, pero aquí en Nippix somos seres evolucionados moralmente y por eso queremos darle la oportunidad de que venga a decirnos que efectivamente se inventó toda su dramatización y su Tiffy y demás. O ese era el plan, hasta que EN EXCLUSIVA recibimos en nuestras oficinas editoriales este NUEVO VIDEO, aclarando de una vez por todas cuál era la realidad tras el asunto Tiffy.  Observen a Omar redimido ante sus ojos como jamás antes hombre alguno lo había sido en la historia:
¿Caso cerrado? ¿Caso en proceso? ¿Caso perdido? No lo sabremos a ciencia cierta hasta que no venga a explicarnos. De cualquier modo, el señorito es noticia, muy a su pesar o muy a su placer.
*Un saludo y un agradecimiento a Ihave500g por sus buenos oficios, jajaja. Te pasas, miermano. XD

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La vida no vale nada

Pues fijate que si, porque hoy se cumplen 53 años desde que no estás y la verdad, la merita verdad, México te extraña.
Por eso hoy ahi va de nuevo el post que escribí hace casi un año, dedicado a Pedro Infante.

Pedro Infante Cruz nació el 18 de noviembre de 1917. Muere el 15 de abril de 1957.

La vida de Pedro siempre fue lo mismo, lucho, peleó para lo que a él le gustaba, su talento, su pasión, su vida. La música. Dejó la escuela a los 10 años y comenzó a trabajar, “barbero”, carpintero, hizo de todo, que quizás eso fue lo que incremento su talento actoral al realizar diversos papeles que reflejaban parte de su pasado. Violín, guitarra, voz, piano, todo eso aprendio Pedro a lo largo del tiempo, una de sus compañeras y esposa fue la pincipal causa de que Pedro llegará hasta donde llego, María Luisa lo acompaño bajo su necedad del talento de Pedro a la Ciudad de México, sufrieron pobreza, fracasos, búsqueda insaciable de trabajo, hasta que por fin lo consiguió, Pedro fue reconocido como lo era y para lo que estaba destinado a ser. Nuestro Pedro.

Comenzo grabando discos, y después paso al ambiente y al monstruo del cine. Fue contemplado en sus incios para varias películas, no le fue muy bien, la gente reía de sus actuaciones, no le gustaban y las cifras de dinero iban incrementando para Pedro, pero eso no era lo que en sí buscaba, él quería mejorar, aprender, seguir adelante.

Tuvo muchas influencias para la actuación y para el canto, personas que lo motivaron a continuar, a mejorar, a pulir el talento en el que María Luisa creía y en que Pedro empezo a creer.

Vinieron las grandes películas y los grandes exitos, Nosotros los Pobres, Ustedes los ricos, con su famoso Pepe el Toro, A toda Maquina, ¿Qué te ha dado esa mujer, Dos tipos de Cuidado, No desearás la mujer de tu hijo, La oveja Negra, Un rincón cerca del cielo, en fin, su vida en el mundo del cine, creció y a su vez la fama, el dinero y la fama del hombre galan, seductor y enamoradizo que abordaba en el cine traspaso la pantalla y se convirtió en algo que Pedro no evito o no intento. O lo quiso.

“¿Ven cómo yo tenía razón? Claro que sentí argolla. ¡Pero a mi la muerte me pela los dientes”

Si de pasiones hablaban, Pedro mantenìa una desde pequeño, ser aviador, esto lo llevo a relacionarse con diversos pilotos que le enseñaron y le apoyaron en cualquier momento. La muerte le dio dos señales, dos veces sufrió de accidentes aereos, el segundo más fuerte que el primero, pero le esperaba el tercero donde esta vez, hubo otro ganador.

“Amorcito corazón, yo tengo tentación de un beso…”

El hombre con la voz melodiosa y hermosa que deleitaba los oidos de todos pero más el de las mujeres, era el Pedro que seducía a todas las mujeres, asi fue como sedujo a una joven de 15 años llamada Lupita Torrentera con la cual después de estar tras ella, tuvo un romance, a su vez del de María Luisa, después llego a la vida de las dos otra mujer, pero esta vez ya no estarían compartidas, llego Irma Dorantes a la cual también conoció de 15 años y con la cual se caso e intento tramitar el divorcio con María Luisa, ella contrademando y no se realizo el divorcio y se anulo el matrimonio de Pedro con Irma, lo que llevo a Pedro a solucionar ese problema de una vez.

“La vida no vale nada. Comienza siempre llorando y asi llorando se acaba“

El 15 de abril, Pedro no encontró vuelo para viajar a la Ciudad de México, su pasión como aviador lo llevo a estar cercano a TAMSA (Tranportes Aereos Mexicano S.A.) y es asi como consigue un avión que llevaba productos para viajar a la Ciudad de Mèxico, suben al aviòn èl y dos personas màs, despuès de un rato el aviòn se tambalea y notan un sobepeso, comienzan a tirar los productos pero no funciona, lo ùltimo que se escucho en la transmisiòn fue un “¿Que pasa?” que se vio esfumado por el fuego que carbonizó a los tres pasajeros. Pedro, si Pedro Infante habìa muerto.

“Yo nacì para ser aviador. Debe ser hermoso morir como los pájaros con las alas abiertas”

“Pedro Infante ha muerto” mostraban en sus titulares todas las publicaciones disponibles en aquella epoca, la gente lloraba la muerte del icono mexicano que enamoraba mujeres y que conseguìa agrado y respeto por parte de los hombres. Ese día fue luto nacional para que su pueblo le llorara a nuestro Pedro, improvisado y murió como los pájaros, con las alas abiertas.

A los 53 años de que Pedro subió hasta el cielo para cantarnos desde arriba, la gente le sigue llorando, recordando, extrañando. Es nuestro Pedro y los aplausos que ahora entono y concedo para ti se que se escuchan hasta allá. Pues es Pedro.. ¿Quién más?


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E de K – Besando el Culo de Karmatrón

Varios de nosotros conocemos (o deberíamos conocer) un texto muy ingenioso y clarificador, llamado “Kissing Hank’s Ass”. Es una bonita metáfora escéptica, sin otra misión que la de entretener y divertir. Y me gusta usarla de vez en cuando, aunque generalmente tengo que buscar una traducción al español y corregir los puntos donde el traductor se atoró, malinterpretó o de plano puso regionalismos o formas verbales ibéricas o sudamericanas.

 

(Al hacer eso, y como aplica perfectamente a toda persona que se diga una vaca sagrada, vi que era divertido editar también los nombres de los implicados, dependiendo de qué figura (mítica o pública, religiosa o política, real o hipotética) quisiera parodiar. Y pueden hacerlo igualmente, digamos con gente vendiendo al Peje como el mesías que México merece, con vegetarianos promoviendo más virtudes de las que realmente tiene su forma de alimentación, con marvelitas tratando de evangelizar otakus, lo que gusten.)

Esta vez, y viendo cómo en la escena nacional de uno de mis medios favoritos, el comic, hay desde hace años tal vaca sagrada en la persona de Óscar González Loyo (creador de Karmatrón y los Transformables), vi como una tarea bastante divertida el adaptar el texto a sus locuras, condenaciones y necedades. Si alguien se atreve a escuchar el podcast más egocéntrico, inútil y plagado de prejuicios y mentiras al estilo de la cienciología, de parte de un fósil resentido y atascado en el retro, les paso un link. Pero lo desrecomiendo a menos que quieran burlarse más todavía de la diarrea mental de OGL. Igual y un día hago un post solamente sobre su ridiculez.

Por ahora, los dejo con esto, porque nada ni nadie debe ser sagrado:

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Esta mañana llegó a mi puerta una pareja bien vestida y bien peinada. La mujer habló primero:

Kunda: Hola, yo soy Kunda y este es Kalari.

Kalari: Hola, estamos aquí para invitarte a besarle el culo a Karmatrón con nosotros.

Yo: ¿Cómo? ¿De qué estás hablando? ¿Quién es Karmatrón? ¿Y por qué tendría que besar su culo?

Kalari: Si tú besas el culo de Karmatrón, te dará un millón de dólares; y si no lo haces, te cubre de mierda.

Yo: ¿Qué…? ¿Es que es alguna clase de pervertido depravado?

Kalari: Karmatrón es un multibillionario filántropo. Karmatrón construyó el comic mexicano moderno. Karmatrón posee la Mente Silenciosa. El puede hacer lo que quiera, y lo que quiere hacer es darte un millón de dólares, pero no puede si tú no le besas el culo.

Yo: Eso no parece tener mucho sentido. ¿Por qué…?

Kunda: ¿Quien eres tú para cuestionar los deseos de Karmatrón? ¿Es que no quieres el millón de dólares? ¿Es pedir demasiado un pequeño beso en el culo?

Yo: Bueno, quizás si es dinero legal, pero…

Kalari: Entonces vamos a besar el culo de Karmatrón.

Yo: ¿Besan ustedes el culo de Karmatrón frecuentemente?

Kunda: Oh, sí, continuamente.

Yo: ¿Y les ha dado el millón de dólares?

Kalari: Bueno, aún no. No se puede recibir el dinero hasta que no te marchas a la Cuarta Dimensión.

Yo: Entonces, ¿por qué no se marchan a la Cuarta Dimensión y reciben el millón de dólares?

Kunda: No puedes dejar esta dimensión hasta que Karmatrón te lo diga, o de lo contrario no recibes el dinero y él te cubre de mierda.

Yo: ¿Conocen a alguien que haya besado el culo de Karmatrón, que se haya elevado a la Cuarta Dimensión y que después haya regresado con el dinero?

Kalari: Mi madre le besó el culo a Karmatrón durante años. Ella se marchó el año pasado, y estoy seguro de que tiene el dinero.

Yo: ¿Has hablado con ella desde entonces?

Kalari: Por supuesto que no, Karmatrón no lo permite.

Yo: Entonces, ¿cómo sabes que tiene el dinero si no has hablado con nadie que lo haya recibido?

Kunda: Bueno, antes de que suceda, él te dará una pequeña demostración. Tal vez conozcas a tu alma gemela, tal vez ganes un pequeño premio en la lotería, tal vez encuentres un billete de cien dólares en la calle.

Yo: ¿Y qué tiene eso que ver con Karmatrón?

Kalari: Karmatrón tiene ciertas “conexiones” con los Maestros de la Cuarta Dimensión.

Yo: Lo siento, pero esto suena como una estafa mafiosa.

Kalari: Pero es un millón de dólares, ¿puedes realmente arriesgarte a perderlos? Y recuerda, si no le besas el culo, te cubre de mierda.

Yo: Tal vez si pudiera verlo, discutir con él, tener detalles sobre él…

Kunda: Nadie ve a Karmatrón, nadie habla con él.

Yo: Entonces, ¿cómo le besan el culo?

Kalari: En ocasiones únicamente le mandamos un beso al aire y pensamos en su culo. La mayoría de las veces besamos el culo de Óscar y él se lo transmite.

Yo: ¿Óscar? ¿Quién es Óscar?

Kunda: Un amigo nuestro. Un Maestro. Mesías del comic mexicano y revolucionador futuro del medio. Monerus Maximus. Es quien nos ha hablado sobre besar el culo de Karmatrón. Todo lo que tienes que hacer a cambio es comprarle sus dibujitos de vez en cuando. O como nosotros: irte a vivir con él, renunciando a familia, carrera, amigos y pareja mientras dure el tutelaje en su Estudio.

Yo: ¿Y ustedes se han creído sus palabras cuando ha dicho que existe un Karmatrón, que Karmatrón quiere que le beses el culo y que te recompensará?

Kalari: ¡Oh, claro que no! Óscar tiene una carta de Karmatrón de hace mucho tiempo, sacado de la Memoria Histriónica, donde lo explica todo. Aquí tienes una copia para ti, míralo por ti mismo:

– Desde el restirador de Óscar en Kaboom! Estudio:

1. Besa el kulo de Karmatrón y el te dará un millón de dólares kuando te vayas a la Kuarta Dimensión.

2. Bebe alkohol kon moderación.

3. Kubre de KK a akellos ke no les guste lo ke dibujas.

4. Kome bien.

5. Karmatrón diktó esta karta él mismo.

6. La luna está hecha de keso verde.

7. Todo lo ke dice Karmatrón es cierto.

8. Lávate las manos después de ir al baño.

9. No bebas alkohol.

10. Kome tus salchichas en bollos, pero sin kondimentos.

 

Yo: Esto está escrito en papel con el membrete de Óscar.

Kunda: Es que Karmatrón no tiene papel.

Yo: Tengo la impresión que si lo comparamos encontraremos que esta es la letra y la firma de Óscar.

Kalari: Por supuesto, pero Karmatrón lo dictó.

Yo: Pensé que dijiste que nadie podía ver a Karmatrón.

Kunda: No ahora, pero hace tiempo hubo algunos maestros con exzperiencia.

Yo: Pensé que dijiste que era un filántropo. ¿Que tipo de filántropo cubre de mierda a la gente solo porque tengan gustos diferentes?

Kunda: Eso es lo que Karmatrón quiere, y Karmatrón siempre está en lo cierto.

Yo: ¿De dónde sacas eso?

Kunda: El punto 7 dice que: “Todo lo ke dice Karmatrón es cierto” ¡Esto es suficiente para mi!

Yo: ¿Por qué abusa tanto de la K? Quizás tu amigo Óscar inventó las normas él mismo.

Kalari: ¡Imposible! El punto 5 dice: “Karmatrón diktó esta karta el mismo”. Al mismo tiempo, el punto 2 dice “Bebe alkohol con moderación”, el punto 4 dice “Kome bien” y el punto 8 dice “Lávate las manos después de ir al baño”. Todo el mundo sabe que esto es correcto, y por lo tanto todo lo demás debe ser correcto también.

Yo: Pero el punto 9 dice “No bebas alkohol”, lo cual entra en conflicto con el punto 2, y el 6 dice “La luna está hecha de keso verde”, lo cual no es cierto.

Kalari: No existe contradicción entre los puntos 2 y 9, el segundo simplemente clarifica el primero. Y por lo que respecta al 6, tú nunca has estado en la Luna, ni has vivido en el medio y del medio del comic, por lo que no puedes hablar con seguridad y exzperiencia.

Yo: Los científicos tienen claramente establecido que la Luna esta hecha de roca…

Kunda: Pero ellos no saben si la roca viene de la Tierra, o del espacio exterior, por lo que puede ser fácilmente queso verde de la Cuarta Dimensión.

Yo: Realmente no soy un experto, pero pienso que la teoría científica de que la Luna fue “capturada” por la gravedad de la Tierra ha sido descartada. Por otra parte, no saber de dónde viene la roca no la convierte en queso.

Kalari: ¡Ajá! Acabas de admitir que los científicos cometen errores ¡pero nosotros sabemos que lo que dice Karmatrón es cierto!

Yo: ¿Lo sabemos?

Kunda: Por supuesto, el punto 5 lo dice.

Yo: Estás diciendo que Karmatrón siempre está en lo cierto porque la lista lo dice, que la lista es cierta por que Karmatrón la ha dictado, y sabemos que Karmatrón la ha dictado por que la lista lo dice… Esta lógica circular no se diferencia en nada de decir “Karmatrón tiene razón porque así lo dice Karmatrón”.

Kalari: ¡Al fin lo estás comprendiendo! Es reconfortante ver que alguien se está haciendo a la forma de pensar de Karmatrón.

Yo: Pero yo nunca dije… ah, olvídalo. ¿Qué onda con las salchichas?

(Kunda se sonroja)

Kalari: Las salchichas en bollos, sin condimentos. Esta es la forma de Karmatrón. Cualquier otra forma es incorrecta, no es natural y degrada a la sociedad.

Yo: ¿Qué ocurre si no tengo un bollo disponible y quiero disfrutar mi salchicha?

Kalari: Si no hay bollo, no te tocas la salchicha. Una salchicha sin bollo es abominable.

Yo: ¿Sin mayonesa? ¿Sin mostaza?

Kunda (asombrada): ¡Pareces irremediablemente condenado!

Kalari (gritando): ¡No hay ninguna necesidad de decir esas groserías! ¡Cualquier tipo de condimentos están prohibidos!

Yo: Entonces, de una enorme olla de catsup con muchas salchichas sumergidas en ella ni hablamos ¿no?

Kunda (se pone los dedos en los oídos): ¡No te estoy oyendo, nana nana nana…! ¡Ooommmmmmmm…!

Kalari (con cara de asco): ¡Eso es repugnante! No sé qué clase de demonio hijo de Asura comería eso…

Yo: ¡Óscar! Él come eso todo el tiempo.

(Kunda se desmaya)

Kalari (jalando a Kunda): Bueno, si yo hubiera sabido que eras un Enemigo de Karmatrón no habría perdido mi tiempo. Cuando Karmatrón te cubra de mierda, yo estaré allí, contando mi dinero y burlándome. Yo besaré el culo de Óscar de tu parte. ¡Tú, maldito comedor de salchichas sin bollo y devorador hereje de catsup!

(Al decir esto, Kalari arrastró a Kunda al coche que los esperaba y arrancó a toda velocidad.)

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Repost: Quiero una Novia Pechugona

Antecedentes:  Como lo predije en mi post anterior, esta vez vuelvo a postear uno de mis textos anteriores.  Originalmente posteado en Toque de Queda, revela el origen de una de las frases más recurrentes que yo ponía cuando la situación así lo merecía. Disfruten, recuerden, y vuelvan a vivir esta sonada y verídica anécdota.
 
 
Esta historia real pocos aquí la conocen, pero creo que muchos la deberían conocer. Era 2007, y estaba en pleno auge la Feria de San Marcos.  Cierto amigo mío, a quien llamaremos “Lolo”, estaba dispuesto a encontrar novia entre las edecanes del evento, así que se fue de un extremo a otro de la Expo Plaza preguntando en todos y cada uno de los stands y a todas las chicas si tenían novio. A todas. Pues, por extraño que parezca, todas esas chicas guapas y bien formadas habían logrado atraer a alguien que fuera su novio, así que mi cuate se fue con las manos vacías. Casi.
Coincidió que entre las edecanes encontró a una chava que fue su novia menos de dos semanas en el 2003, y ella quedó en hablarle. Así lo hizo, emocionando sobremanera a Lolo, pero de inmediato le aclaró que el motivo de la llamada era para pedirle que saliera con una amiga de ella que acababa de cortar con el novio. Se puso medio emo de saber que la chava lo estaba echando a consolarse con una amiga, pero decidió ir a la cita a ciegas. Al fin que igual y la chica estaba mejor que su ex, la edecán.
 
 
La chica resultó bastante simpática y dispuesta a sacarse un clavo con otro clavo, y de inmediato se llevó bien con Lolo. A la chava la llamaremos Juanita, por decir algo. Siguieron saliendo en plan de amigos unas pocas semanas, y pronto Lolo me la presentó. Me cayó muy bien, tanto que le recomenndé a Lolo que no siguiera la costumbre de meter la pata olímpicamente al sabotear la relación con su obsesión por su noviazgo de 11 años y casi matrimonio que habìa definido su vida adulta. Sí, dije 11 años. Duró todo eso aferrado a la misma mujer en una de las relaciones más destructivas, aberrantes y humillantes que haya visto yo.
 
Cuando ya llevaban como cinco semanas saliendo, le dije que se le lanzara a la chica para hacerla su novia, o la iba a perder por aburrimiento, ya que yo sí notaba lo que él no: que a la chava ya le urgía establecer una relación. Así que decidió lanzarse al ruedo.
¿Cómo lucía Juanita? A decir verdad no era realmente bonita del rostro, pues aunque era agradable a la vista y hacía buen uso del maquillaje, no era muy especial. Medía 1.52, apenas más que metro y medio, piel morena clara, con cabello oscuro y largo. Y, como me recalcó Lolo, se veía que tenía buenas bubis debajo de su ropa, casi siempre consistente en una falda corta y pegada, y algún saco corto, o algo que acentuara la voluminosidad de sus senos.
Emocionada, aceptó volverse la novia de Lolo. Y mi amigo, siendo un animal de impulsos muy primarios, desde los primeros días le dejó claro que ya le urgía tener sexo, porque ésa era su expresión máxima de amor, y quería demostrársela a ella. Pero ya. Para ayer.
 
La chica se hizo del rogar un par de semanas, y mi cuate acababa más caliente que aliviado con los fajes leves que Juanita le permitía. Para la tercera semana, Lolo me dijo que ya era un hecho que el sábado iban a ponerle. Finalmente, porque ya tenía que calarse con otra mujer que no fuera su ex y esa chica se le antojaba bastante. Ya casi sentía esas bubis prodigiosas en sus manos.
Llegando el sábado, de acuerdo a lo que me contó, aprovecharon que la casa de él estaría sola y se lanzaron a darle desahogo a sus calenturas. De inmediato mi amigo se quedó en calzones, y casi sin pre-calentar el caldo se puso a desvestir a Juanita. Zapatos, medias, chiqui-falda. Y Lolo, en el éxtasis, viviendo la escena que casi un mes había estado armando en sus desvelos porno.
 
Le quitó el saco. Fuera también el chaleco, fuera suéter, fuera faja, fuera camisa de manga lrga, fuera camisón. Ya la tenía enfrente, en ceñidos calzoncitos y abultado brassiere. La chica lo abrazó, con lo que él pudo pasar las manos a la espalda de ella y le zafó el seguro al brassiere. ¡Hora de las bubis!
La retiró un poco, para verla en su encuerado esplendor. Miró fijamente su cuerpo, luego profundamente miró sus ojos. Y de nuevo contempló su torso son la boca abierta. Respiró hondo para mirarla a los ojos, casi sin pestañear. Torso. Ojos. Torso. Ojos casi llorosos. Las manos de él se lanzaron a los hombros de ella, sosteníéndola a la tenue luz, mientras ella, en esa pausa, preguntó:
 
– ¿Qué pasa, amor? ¿Por qué te detienes? Dime algo.
 
Lolo no articulaba palabra alguna. Aún con las manos en los hombros de Juanita, incrédulo y suplicante, ansioso de carnalidad como sólo un hombre puede estarlo, logró dejar salir la urgente inquietud que le roía el alma en ese instante en una sola frase como ninguna otra:

– ¡¿Y LAS CHICHIS…?!

Como para mandarla enmarcar en mármol con letras de oro. Juanita, se zafó de él, se tapó con lo que pudo, le acomodó un cachetadón sonoro como aplauso de gorila, y recogió el bra más relleno de rellenos falsos imaginable. Se vistió para irse a su casa.
 
Mi buen amigo la llevó, no sin antes decirle que: “¡El ofendido debería ser yo, no tú! ¿Cómo crees que me siento de saber que me engañaste, que te aprovechaste de que me gustan las tetas para hacerme tu novio? No mames, me mentiste con tu cuerpo, ¡y eso no se le hace a un hombre! Eso se llama fraude, chingada madre, ofrecer algo y no cumplir, ¿sí entiendes que hiciste mal?…”
Tits, or Get The Fuck Out!
Obviamente, la chava llegó a su límite y lo mandó de vuelta a satisfacer sus fantasías a base de faenas manuales.

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6 Meses y Contando

Por los medios y caminos más insospechados es que llegué a estar con esta niña excepcional. La conocí en un lugar lleno de frikis como nosotros, de hecho en una convención de tales seres peculiares. Por entonces y en parte como una extensión de mi hobby (o por compromiso con los amigos), estaba ayudando a vender los comics hechos por el grupo a la algo indecisa horda de fans que se reunió en una convención. Verla llegar, entrar en buena plática y sentirme absorbido por su simpatía fueron una misma cosa, que extendimos por bastantes minutos en los que sentí que tenía que volver a verla. De ahí que le pedí su correo por si quería seguir platicando de cualquier cosa después. Se llama Viridiana, pero todos le decimos Viri.
 
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Así sucedió, sus pláticas fueron siempre interesantes y bienintacionadas, y hace un año volví a verla por algunos minutos tras una obra del grupo teatral que era otra de sus grandes aficiones. Le pasé un disco con cosas selectas para ver, leer y escuchar, como un agradecimiento y, honestamente, para mostrar mi interés en volvernos a ver. Por entonces yo tenía en la cabeza muchas cosas que ordenar y cambios que realizar, pero para cuando se asentó el polvo de esa muy necesaria revolución interna, las cosas se dieron para volver a vernos en otra convención. Reconectamos perfecto y la invité a salir formalmente.
 
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Ahora, han de comprender un error honesto de mi parte. Por un lado, soy terriblemente malo para calcular a la vista la edad de las personas a menos que sea muy evidente. Digamos que mi margen de error puede ser de alrededor de 5 o 6 años por arriba o por debajo de la edad real de una persona. Así que en verdad pensé que Viri tenía unos 22 o 23 años. Afortunadamente, ella también me calculó mal, y para cuando ya estábamos saliendo con miras a algo más, pensó que yo tendría unos 24 o 26 años, no 31. De pronto no pensé que fuera tanto, hasta que me dijo que tenía 17. Oh, sí.
 
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Seguimos saliendo, Viri cumplió los 18 y le dije bien claras mis intenciones por si quería no continuar, pero nos estábamos llevando muy bien, como siempre. Justo antes de irme a la Legendaria Fiesta Nippixera, yo estaba seguro que todo saldría bien aunque tuviera que esperar un tiempo. Regresando salimos una vez más, nos dijimos las cosas bien y de frente, y el resto de la historia me pone en la posición feliz y orgullosa de compartir con ustedes que hoy cumplo 6 meses con ella. Todo un rácord, si tenemos en cuenta que nadie me había aguantado más de 4 meses (una chava incluso me duró media hora, jeje). Y no podría estar más feliz en esta relación armoniosa y fascinante a la vez como ninguna antes.
 
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Así que felicítenme, o aconséjenla, o declárennos dementes a ambos. Las cosas seguirán bien hasta donde puedo ver el futuro, y es todo un honor hacerlos partícipes de mi buena fortuna. Y no olviden tomarse un trago a nuestra salud y felicidad. Les dejo un favorito de ambos, Ergo Proxy (luego les cuento, rivaliza con Evangelion). ¡Salud!

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Necesito Vacaciones

Era el mes de marzo de 2008 cuando tomé mis últimas vacaciones, de cerca de una semana, para visitar a una amiga muy cercana allá en el DF. Me la pasé genial, llegué a su cumpleaños justo a tiempo, saludé gente que tenía tiempo sin ver y compartí momentos que alegran el corazón, hasta que tuve que regresarme (y no viajar hasta la legendaria Fiesta Nipixxera en casa del Tama) a empezar a pagar el coche que ahora me da más servicio que molestias. De acuerdo a mi calendario, me tocarían vacaciones en cualquier momento de febrero de este año. Y mucha falta me hacían, ahora les cuento por qué.

 

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En el despacho donde trabajo, estábamos dos arquitectos en el área de diseño.  Y así había sido durante más de cinco años, hasta que hace un año mi cuate Lalo se cambió de trabajo y residencia y luego se casó, y yo me quedé a cubrir el trabajo que a partir de la crisis internacional había estado bajando visiblemente. Para febrero de este año, el negocio se estaba recuperando pero,  aunque ya me tocaban vacaciones, no podía descansar por ser la única persona en mi área. A fin de mes, tras algunos candidatos y entrevistas, contrataron a un arqui recién egresado, barato y con mucha cara de buena gente, por usar un eufemismo. Supongo que el plan era que se integrara aprendiendo rápido para aplicar las técnicas y teorías que hubiera aprendido en la carrera. Pero esto se traducía en que no podía tomar mis vacaciones hasta que el nuevo aprendiera lo suficiente como para cubrir mi lugar una semana al menos.

 

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De entrada, el tipo no me cayó bien ni mal. Era otra persona más en el despacho, le daría los lineamientos de diseño, los estándares de dibujo técnico que tenemos en AutoCAD, le resolvería las dudas y le daría tips de lo que yo había aprendido en este tiempo. Lástima que pronto halló la manera de ser desesperante y caerme mal.

Sucedió que el tipo, al que llamaremos Manuelito por decir algo, parecía haber salido de la carrera más por su actitud de buenaonda y mensoalegre, y seguramente por trabajos en equipo, que por méritos propios. Las primeras veces que le revisé un proyecto, lo hice con la mejor de las intenciones y aplicando los consejos que le harían más fácil el trabajo, hasta que lo oí justificando ante el jefe  un error de diseño bastante ilógico diciendo que yo le había dicho que así lo hiciera. Desde entonces no pude pensar bien de él.

 

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No es que necesitara motivos para pensar mal. El tipo había salido de la carrera a los 26 años, aunque se veía menor y mensón, y al parecer no tenía la menor bruta idea de cómo pensar en 3D, de cómo representar en dibujo técnico un objeto complejo, y mucho menos de cómo hacer que las diferentes vistas o cortes en cualquier eje tuvieran relación correcta entre sí. Verán, revisar los planos de Manuelito era un ejercicio para desarrollar la paciencia de un santo. Parecía trabajar rápido, pero tanto tecleo y clickeo se debían a que no sabía usar los atajos y comandos abreviados del programa, ni era muy fan de la precisión y exactitud que exige un plano arquitectónico.

 

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Ventanas de 1.81269 de ancho por 1.23651 de alto, puertas que abrían hacia donde estorbaban, fachadas que no correspondían con el plano, plantas altas que no encajaban sobre las plantas bajas, líneas redundantes superpuestas en el mismo plano, y ni la menor idea de cómo representar un corte. ¿Algo más? Sí, cuando le señalaba esos errores y le pedía que los corrigiera, conservaba ese hábito de querer justificar todo y excusar cada falla con algún atenuante o una evasiva. Parecían partes de proyectos distintos más que de uno solo. Y es algo que te enseñan desde el primer semestre. Pero me equivoqué en pensar que su retraso educativo se originaba ahí.

En efecto, sus errores surgían de mucho antes. Sin exagerar, opté por no dejarlo redactar ningún informe, ninguna solicitud y acabé por no querer siquiera que le pusiera palabras a los planos, porque su ortografía era pésima el mejor de los días. Cuando le dije que recámara llevaba acento, se atrevió a preguntarme dónde. En la “A”, le dije. Y tras corregir eso, procedió a imprimir planos en los que leías Recamará. ¡Plop!

 

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Otra ocasión teníamos que presentar un documento donde declaráramos qué porcentaje de un terreno estábamos destinando a uso habitacional, cuánto a áreas verdes y así hasta cubrir unos 6 coeficientes oficiales. Le pasé el reporte de áreas a mano, porque ni eso sabía sacar, y le dije que modificara un informe anterior para crear el nuevo, solamente con actualizar los porcentajes. Se me quedó viendo como medio minuto, sin saber qué hacer mientras yo seguía con lo mío, hasta que le dije que si tenía otra duda. Sí, la tenía, pues resulta que el Licenciado en Arquitectura Manuelito no sabía sacar porcentajes. WTF? Eso es de primaria. De verdad.

 

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Pero eso pudo haberlo medio aprendido en unos meses. La otra parte de mi repudio hacia su manera de ser estaba en que no podía trabajar en silencio. Se la pasaba hablando consigo mismo, haciendo ruidos de bomba de chicle tronando (sin chicle), y cantando en alto las canciones que nuestra secretaria ponía. Canciones de Pandora, de Flans (o de Luis Miguel cuando mucho), de cursilerías y tarugadas que no razonaba. Pero bueno, era su manera de caerle bien a la secre, aunque yo le decía que se la pasaba cantando canciones de mujeres, por mujeres, y las mismas cada día. Todo el día con su sonrisota y contando sus aventuras de cada fin de semana con sus primos en el rancho católico de dónde venía cada semana.

El día que se enteró que yo vivo cerca de la casa que compartía con sus primos me pidió que le diera un aventón. Muy a regañadientes lo hice, y eso porque ya era tarde y tenía que tomar su camión de fin de semana a su pueblo. Pero al lunes siguiente se volvió a apuntar a que lo llevara, al cabo que íbamos por el mismo rumbo. Le dije que yo iba al centro (no era cierto), y me dijo que ahí lo dejara y del centro él se movía. Ni modo. Pero los demás días me aseguré de irme sin decir palabra o de quedarme a adelantar trabajo hasta que se fuera para poder irme yo. Lo peor es que los trabajos que me quidaba a adelantar solían ser más bien quedarme a corregir sus planos mal hechos, pero él no se podía quedar 15 minutos cuando había una emergencia. Oh, no, de 2 a 4 y a las 7 en punto apagaba su computadora y se largaba a no sé dónde, generalmente a las micheladas con sus primos y una chava que lo tenía de consejero o algo.

 

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Total, su profunda superficialidad, su cara de lelo siempre sonriente, su hábito por cantar y hacer ruidos acuosos, su cabeza cuadrada y su simpleza irredimible y torpe me llevaron a decirle que era El Bob Esponja. Sí, como El Master Chief, pero increíblemente peor. Ah, y su amiga se llamaba Patricia. Claro, eso significaba que yo sería un equivalente a Calamardo, pero qué diablos, el punto es que nos llevábamos igual, yo deseando que dejara de ser un simplón sin profesionalismo, y él ignorando toda advertencia y corrección que le pidiera.

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Nada de esto pasó inadvertido, en especial que me quedaba a corregir los planos que urgían y que él desgraciaba con la mejor de las intenciones (no miento, había en algunos un centenar o más de detalles por arreglar o de plano desechar). Cuando me preguntaron cuánto me tardaría en arreglar una presentación urgente, dije que hora y media, y si me ayudaba Manuelito, como 4 horas. Hace unos tres meses nos dijeron que se quedarían con uno de nosotros y le acabaron pidiendo que descansara unas  semanas porque no había trabajo para dos personas en mi área (puede no ser del todo cierto, pero la verdad es que trabajaba más sín él que con su colaboración), pero no me  avisaron que lo iban a correr de inmediato. Así que tampoco pude irme de vacaciones en sus últimos  días, y ahora tampoco puedo irme mientras no haya quién haga el trabajo en mi ausencia. Y vuelve a empezar. No creo que contraten a nadie por el momento, la gente que de la nada aparece a pedir trabajo cada que sale una nueva generación volverá, pero mientras no nos veamos hundidos hasta los ojos en urgencias no van a contratar a nadie, de preferencia un bonachón sin experiencia, barato y moldeable. Hasta entonces, espero poder vacacionar y que sea antes de que se me junten las siguientes vacaciones, o se harán perdedizos estos días y no habrá cómo recuperarlos.

 

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