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Tú si le…

…pagabas la renta???

Nadya Suleman, la famosa madre de los octillizos de California está en problemas. Debe pagar cuanto antes el alquiler de su casa antes de que su casero la eche con todo y crías. Ha recibido diversas ofertas para participar en filmes XXX; las ha rechazado todas, pero tal vez lo conveniente sería hacerle una oferta privada.

+ Fotos Ardientes de Nadya Suleman Aqui!

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Cuál es cuál?

Gracias Jefe Diego por mis regalos!

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No señor yo no me casaré (8)

MARRIAGE, n. The state or condition of a community consisting of a master, a mistress and two slaves, making in all, two.

Ambrose Bierce

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Mariana Mariana

La primera vez que vi a Mariana me pareció un ángel bajado del cielo, y decidí de inmediato bajarle la luna y las estrellas. La conocí en la plaza, comiéndose un helado; llevaba una blusa escotada y una falda blanca, larga como el mantel del comedor de mi abuela. Era un domingo, Domingo de Ramos, y por la noche, ahí mismo, en la plaza, me le acerqué para conquistarla.

No lo logré a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Conquistar a Mariana fue una de esas largas batallas por demostrarle a alguien que quieres estar con ella/él sin que piense que eres un hijo de la chingada. Dos largos meses que no vale la pena relatar y caer en detalles, sólo diré que hubo de todo: flores, cartas, encuentros inesperados, serenatas, cliches románticos y tontería y media que me pude haber ahorrado.

Nos hicimos novios frente al altar de la iglesia del pueblo -aqui quiero hacer una pausa para aclarar que soy ateo y que si entré a la iglesia fue sólo porque Mariana entró en ella y la seguí con ansia, sin darme cuenta los terrenos que pisaba-. Para entonces yo ya sabía que Mariana era una santurrona. Criada a la vieja usanza, mi nueva novia tenía la costumbre de ir a misa -o a la iglesia, no entiendo la diferencia- seis veces a la semana, rezar cuatro padres nuestros al mes, y santiguarse cada que yo decía groserías. De niña se escondía bajo las faldas de su madre cada que se paraban frente al altar, a los pies del cristo prieto de Frías.

No se imaginan que desagradable es escuchar cantar a un cura, horrible. No se si estarán conscientes de la mierda que son. Entrar a la iglesia a escuchar misa fue algo que tuve que aprender a asimilar de nuevo. Si, de niño fui un crio santurrón, de catecismo y pecados que me hacían hornearme en el infierno por el remordimiento. Entrar a una iglesia significa alimentar tu frustración y ser juzgado mil veces. Los curas te dicen tantas veces que eres un pecador, que le quitan el sentido al mismísimo juicio final.

Soy ateo, nunca lo oculto. Del porque de mi ateismo no vamos a hablar en este momento, que les baste con saber lo que dice mi abuela: que alguna vez “me salí del redil” y nunca volví porque no se me dió la pinche gana. ¿Cómo entonces me hice novio de una santa y llegué a ir a la iglesia seis veces por semana? Por su cuerpo. Mariana tenía el cuerpo más perfecto del pueblo, estaba en su punto. Sus piernas eran largas y hermosas, aunque casi nunca las enseñaba se notaba su contorno por debajo de la falda; no hablemos de sus nalgas, perfectas; sus senos firmes, su cadera me mataba y su boca era como morder una manzana. Una tentación enorme para un ateo que ignora la maldad de las tentaciones, o cree ignorarlas.

Hablemos pues de mi ateismo. Mi relación con Mariana era un ataque a la religiosidad hipócrita de los pueblerinos. Odio la religión y todo lo que conlleva, odio a los curas y a las santurronas, conscientes e inconscientes de su santurronerías, pero lo que más desprecio es la falta de criterio de los que se creen esas idioteces. Para mi Mariana era un triunfo y hasta pensé en cambiarle sus costumbritas, no pude. Me ganó su cuerpo y su manera de tratarme; de pronto caí redondito porque me hacia rogarle por un beso o me dejaba plantado por ir a rezarle a un santo. Comenzó a obsesionarme y a “romperme el corazón” -me avergüenza decirlo- muy seguido.

Yo quería una novia que se liberara conmigo, ardiente, Mariana era una barra de hielo. Una noche de julio la lleve al cerro, com el pretexto de ver el cielo estrellado antes de que comenzara la temporada de lluvias. Tuve que rogarle pero al final acepto. Luego de un rato de hablar de cosas sin sentido, intenté seducirla. No hubo resultado, se escapó de mis brazos señalando una estrella en el cielo que le gustaba. A punto de regresar al pueblo hice el segundo intento. Me gusta tu cuerpo, le dije. Me miró asustada y le planté un beso, luego me lancé a su cuello y pegó un grito que me hizo retroceder. Ahora me da pena decirlo, porque para entonces yo ya había estado con varias mujeres y me las sabía de todas todas, pero Mariana me tenía bajo su influjo, mi voluntad estaba perdida y no tenía más remedio que perder. De todas formas al llegar a su casa lo intenté por tercera vez, sin resultado favorable de nuevo.

Días después Mariana recordó lo sucedido en el Cerro. Se refirió a mis intentos por poseerla como algo que sólo puede hacerse estando casados por la iglesia y me pidió que no lo volviera a hacer. No supe que pensar. Primero me pase una noche en vela jugando con la idea de que le había tocado un punto débil y de que iba a ceder; luego en una cantina, en medio de las copas, comencé a planear mentalmente una jugada para hacerla mía antes de casarme con ella; al final de la borrachera sentí que me estaba llevando la chingada y que era toda una odisea querer cogerse a una santa.

Comenzé a pensar en matrimonio, un error común de los que están enamorados. Peor aún, comenzé a pensar en convertirme de nuevo al catolicismo; me imaginé frente al altar recibiendo la hostia de manos de un cura somnoliento y Mariana a mi lado quitándose las bragas y diciendo: “penétrame, anda”.

Ahora que lo recuerdo, pienso que mientras yo caía en las garras de la fé poco a poco, nuevamente, contra mi voluntad y mi razón, cegado por un par de piernas, fue  también un acto de fé lo que me salvó del Infierno. Las paradojas de la vida. Una noche le pregunte a Mariana si me amaba. Me dijo que si. Le pedí que me lo jurara por la Virgen, el Espíritu Santo y el Cristo Prieto de Frías. Se quedó callada, vaciló, y tartamudeó un Si muy parecido a un No. En ese momento supe que estaba perdiendo el tiempo, me dí la media vuelta y regrese a mi ateismo de siempre. Caminé y me alejé sin mirar atrás, a pesar de los gritos de Maríana, sus padres nuestros y sus mil ave marias.

todos quieren ya ser gatos jazz también en Dale-PajOn

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Back to the future, past, present…

La primera vez que vi Back To The Future pensé que se trataba de una película porno, ya saben, de esas ochenteras que tenían música de espera en elevador y donde las jevas bailaban y les hacían -casi siempre- una toma por debajo de las tetas, antes de ser folladas por John “lo tengo más grande que tú y que todos tus compañeros” Holmes. Puta, ríanse, pero es que la primera escena que mire fue la del papá de Marty McFly espiando a su jefa desde el árbol y lo primero que se te viene a la mente cuando eres un crío de 12 años en plena edad de ebulllición pues…

Entonces volví al pasado, porque resultó que cuando era más peque -unos 5 o 6 años y les hablo de 1990- ya había visto la película en casa de un primo, donde por cierto cada tarde veíamos clásicos como Rambo, Terminator, Conan, Rocky, The Karate Kid y por supuesto la saga del chico atribulado y su amigo el genio loco.

Cuando regresé al futuro ya había pasado la escena del árbol y Marty estaba siendo toqueteado por su madre, luego de que su abuelo lo arrolló con el coche.

Hoy, de vuelta en un viaje al futuro, regreso al pasado y recuerdo lo chingonsísima que es la saga de volver al futuro -en términos muy rebuscados-. Y es que para un historiador la película puede poner en perspectiva muchos de las nociones que se deben tomar en cuenta a la hora de escribir historia… mmm, olvidé decirles que yo estudié historia; como esos detalles del pasado que perduran -el reloj de Hill Valley-, esas costumbres que sobreviven a las generaciones -el pedo bully de los Tannen– y la lucha generacional entre padres e hijos -la mamá de Marty y sus represiones-. El Doc Emmett Brown es la onda con todos los cliches del científico tocado; la música –The Power Of Love-, las referencias históricas -el lejano oeste, la guerra nuclear o la invención del rock and roll- los terminos que se volvieron parte de nuestro imaginario -condensador de flujo, paradoja- y… caray, ya me salí del tema y es que lo único que yo quiero es viajar al pasado, volver al futuro y que reestrenen Back To The Future en Zacatecas… CULEROS!

todos quieren ya ser gatos jazz!

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El Bicentenario

POR DONDE LO VEAS

El Bicentenario es, sin duda, la más grande celebración de comienzos del siglo XXI en México. Tal vez no tiene la pompa y el boato que tuvo el Centanario de la Independencia en 1910 pero contiene todo lo que una celebración de alto calibre debe tener -supera al festejo de Porfirio Díaz en difusión, pero claro-. La tradición de festejar los centenarios o aniversarios es tan occidental como México y nuestra memoria colectiva no podría dejarla pasar, sería simplemente una estupidez. Sigue leyendo

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Mamás

Vamos a darle un fuerte aplauso a las mamás. Ese aplauso es por todo un año de esfuerzo, de dolores de cabeza, de regaños, de entrega.

Nuestras mamás son mujeres incansables, luchonas, trabajadoras y yo, personalmente, sospecho que hasta tienen superpoderes. Y es que no puedo explicarme como es que mi mamá, cuando estaba en la secundaria, me preparaba el lonche, me hacia mi chocomilk, me peinaba; hasta magia hacia porque todos los días aparecía dinero en mi mochila; por las tardes, cuando llegaba de la escuela, ya estaba mi ropa del día siguiente bien lavadita y planchada, tenía la comida lista; aparte me ayudaba con la tarea, y me daba mis coscorrones cuando la regaba; ah, por las noches me parecía que mi madre no dormía hasta que yo lo hiciera, y a la mañana siguiente ya estaba parada, ahí, frente a mi cama, dándome los buenos días con el clásico: “¡Ya levántate flojo! Que se te va a hacer tarde”.

Yo digo que las mamas tienen superpoderes porque durante miles de años han sacado adelante generación tras generación, sin ellas no seríamos nada. Ellas siempre están para nosotros, en las buenas y en las malas, siempre dispuestas a darlo todo por sus hijos, ¡por sus crías!

Las mamás son civilizadoras, amigas incondicionales, apapachadoras, cómplices, desinteresadas, ah pero también llegan a ser más terribles que el coco, porque “ay de ti” si andas de vago, escobazos te van a sobrar; hay que tener cuidado.

Las mamás también pueden llegar a ser sobreprotectoras, pueden hacer por sus hijos hasta lo imposible, aunque no lo merezcamos. Pueden llegar a darnos un NO rotundo, aun cuando tengamos la certeza de un SI, pero, que le vamos a hacer, ellas nos dieron la vida una vez y la darían con gusto una vez más, y otra y otra, nada más que no tienen tantas vidas.

Se dice que el 10 de mayo es una fecha comercial, que en realidad deberíamos festejar a nuestras mamás todos los días. Yo creo que eso es imposible, además ellas no tienen tiempo para tanto borlote; lo que si podemos hacer es dedicarles todo nuestro empeño, día con día, vamos a agradecerles con nuestro esfuerzo, con nuestro trabajo. Ustedes mamás lo saben, no hay mejor satisfacción para una madre, que ver a sus hijos realizados, trabajando duro. ¡Vamos a darles otro fuerte aplauso a nuestras madrecitas! Muchas Gracias. ¡Te quiero Má!

John Lennon – Mother (o Joko?)

Síganme los buenos!

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